De Yoga y Salud Mental

El Yoga Sutra 1.2 de Patanjali dice: “Yoga Citta Vritti Nirodhah”.

Yoga” significa unión; “Citta” las cosas de la mente; “Vrittis” son las modificaciones; y “Nirodhah” es restricción. Traducido al español es algo así como: yoga es la restricción de las modificaciones de la mente.

Los Yoga Sutras de Patanjali es un libro que contiene 196 sutras (o versos) en los que explica la teoría y la práctica del yoga, las características de la mente y su naturaleza. Cada sutra o verso es una serie de palabras, escritas en Sánscrito, con interpretaciones de quien haya hecho la traducción del libro.

Esta es una de mis partes favoritas del yoga; te da lineamientos generales, con la flexibilidad para que lo adaptes a tu experiencia. La traducción e interpretación más sencilla de este sutra la aprendí de mis maestros: “yoga es parar la mente de mono”. La mente, por su naturaleza, es como un mono que va de rama en rama (de pensamiento en pensamiento), saltando sin estar quieta. En yoga obtenemos herramientas para concentrarnos, para no saltar de rama en rama, de pensamiento en pensamiento. Aprendemos a disminuir todo ese ruido y movimiento que se genera en nuestra mente.

Como seres humanos estamos formados por diferentes partes o cuerpos, por lo que también existen diferentes niveles de yoga: tenemos un cuerpo físico, de carne y hueso, por lo que existe un nivel físico de yoga, las asanas. Estas son posturas físicas que se enfocan en sanar el cuerpo, eliminar toxinas, fortalecer y flexibilizar los músculos, alinear la columna vertebral. Si tu cuerpo no está sano, es muy poco probable que alcances un estado de tranquilidad o relajación.

En el cuerpo astral hay emociones y deseos, por lo que existe un nivel moral y teórico de yoga. Nuestra mente humana está compuesta de elementos conscientes e inconscientes. Normalmente, la mente consciente toma cierto control sobre la inconsciente. Pero algunos deseos inconscientes, como el hambre, el deseo sexual y el apego emocional están en constante trabajo, afectando nuestra consciencia y surgiendo desde el inconsciente. Nos da esta sensación de no estar en control al 100% y todo el tiempo de nosotros mismos, hacemos cosas que no sabemos exactamente de dónde vienen.

Así como también tenemos un cuerpo causal, donde hay pensamientos y creencias, por lo que existe un nivel de disciplina y devoción, una práctica más meditativa, que comienza por el control de los sentidos. Todo el tiempo estamos recibiendo y respondiendo a la información que recibimos a través de los sentidos, pero a medida que vamos creciendo, vamos necesitando esta función cada vez menos. No es lo mismo un bebé que rechaza la leche porque siente un sabor amargo, a un adulto maltratando a la persona que lo está atendiendo porque sintió que no lo atendieron como se lo merecía.

En cuanto a la concepción en el hemisferio occidental de salud mental, se considera el bienestar emocional, psicológico y social. Abarca nuestros pensamientos, sentimientos y conductas; cómo nos enfrentamos a los problemas, la capacidad que tenemos de aportar a la comunidad, el nivel de productividad en el trabajo que realicemos y el desarrollo de nuestro potencial humano. Las enfermedades mentales se entienden como aquellas afecciones que impactan nuestra manera de pensar, nuestro humor y nuestro comportamiento, pueden ser de corta o larga duración y generalmente tienen un efecto en las relaciones interpersonales, la conducta, el desarrollo de nuestro potencial, entre otros.

Como psicóloga y yogi, puedo observar la interrelación entre una y otra y cómo se potencian los beneficios si la persona tiene acceso tanto a una psicoterapia como a una práctica de yoga. Teóricamente existe una similitud notable, aunque difieran en cuanto a la práctica y las técnicas que se utilizan. Ambas corrientes buscan mejorar la salud mental, física y emocional de la persona, disminuyendo o trabajando cualquier aspecto que pueda llegar a generar un malestar. Sin embargo, considero que no debemos estar mal para querer estar mejor, por lo que no creo que aquellos que busquen ayuda sean personas problemáticas, sino son los pocos con la valentía necesaria para decir: puedo seguir creciendo, puedo seguir desarrollándome, puedo seguir adelante y no tengo por qué hacerlo solo.