¡Tómate un descanso!

Hay días que mi energía está a mil, quiero hacer de todo y parece que conquistar el mundo a pie no es tan difícil. Ir a entrenar y hacer yoga no son un esfuerzo, incluso salgo con la idea de que podría hacer algo más... ¡pero esos no somos la mayoría! Otros días abrir los ojos y salir de la cama son suficiente esfuerzo, mis músculos están cansados y cargados, mi mente encuentra mil razones por las cuales sería buena idea faltar a mi entreno y a mi práctica... 

Antes tenía esta creencia de que sólo contaba (y tendría un resultado visible) si salía sudando y despeinada. Claro, si esto fuera cierto sólo esas personas que le dedican su vida al ejercicio y lo dejan todo 6 días a la semana verían los resultados y el resto de nosotros no tendríamos un chance de lograrlo. A mí me funcionaba lunes, que "empezaba la semana con todo", martes y con suerte miércoles. Me sacaba tanto el jugo y llevaba a mi cuerpo a tal límite, que el resto de la semana pasaba adolorida y caminando como robot. Y ni les cuento... aquello de que se notara que hacía ejercicio, para nada. Tratar de bajar una libra me podía tomar un año.

Lo que hace la diferencia son la disciplina y los hábitos que nos vamos formando. Muchas veces nuestra mente nos distrae de nuestro objetivo y debemos hacer un verdadero trabajo para aprender a sobrepasarla. Debemos aprovechar los días que nuestra energía nos lo facilita, pero los que cuentan son los que no queremos y tenemos que arrastrar los pies. No importa si cuando lleguemos sólo podamos hacer un 30% de nuestro potencial o nos quedemos la clase entera en postura de niño, sólo respirando. 

Ponte una meta realista. Si no eres muy activo puedes empezar con dos o tres días a la semana y cuando sea posible vas aumentando el número de días. Si ya tienes una rutina de ejercicio, proponte hacer entre cinco y seis días por semana ¡sin excusas!

Es importante mantener el cuerpo activo, ya que esto promueve que nuestros huesos y músculos estén sanos, es una buena manera de soltar el estrés y recargar nuestra energía. Aprender a tener una vida activa se trata tanto de los días que vamos al gimnasio o a yoga, como los días que tomamos un descanso. Podemos hacer pequeñas secuencias de estiramientos sin levantarnos de nuestro escritorio, tomar una clase de Yin, meditar o simplemente descansar.

No pases todos los días sin hacer nada de ejercicio. No te exijas tanto un día, que al día siguiente no quieras regresar. Es cuando descansamos que los beneficios del ejercicio tienen lugar, prevenimos lesiones y le damos chance al sistema inmune a que reparare nuestras articulaciones y músculos -que es cuando se empiezan a definir y crecer. A nuestro cuerpo le toma dos semanas de inactividad para empezar a retroceder en nuestro progreso, sobre-entrenar recarga nuestros músculos, afecta nuestro sueño y nuestro sistema inmune se puede sobre calentar. Cuando entrenamos con peso, nuestro sistema inmune tiene que reparar el músculo y si no le damos tiempo de descansar y ponerse al día con todo el trabajo que hicimos, podemos lesionarnos. 

"Casi cualquier cosa funcionará otra vez si la desconectas por unos minutos... incluyéndote a ti" -Anne Lammot.