¿Y ahora qué fregados como?

Crecí en una casa en la que nunca se nos obligó a comer o no comer carne, pero mi mamá jamás compraba carne, mi papá nos llevaba a un restaurante de carne todos los domingos. De 10 primos que somos, 4 siempre fueron vegetarianos. 

Nunca me ha sorprendido cuando alguien dice que no come carne, pero hace algunos años no era tan común. Ahora, gracias al acceso que tenemos a información global, me doy cuenta que está de moda ser vegetariano/vegano/crudivegano/ovolactovegetariano... 

Yo estaba acostumbrada a no comer mucha carne, no me gusta tocarla y ni paso cerca de ella en el super. Pero me disfrutaba un buen trozo de carne (término rojo) de vez en cuando en un restaurante. Cuando empecé a hacer yoga y llevar un estilo de vida más saludable, la gente se sorprendía cuando decía que no era vegetariana, porque asumían que es lo mismo. 

Aclaro que en los textos de yoga no dicen que hay que ser vegetariano. Pero sí se habla de no violencia, no mentir y otras directrices que se pueden interpretar como a cada uno nos quede mejor. 

Cuando empecé a ser más consciente en mi práctica de yoga, me fui dando cuenta que cuando comía carne me sentía más cansada y al día siguiente mis músculos no estaban tan flexibles. Pero no dejé de comerla. Sabía que las hormonas en el pollo están causando más y más problemas en las personas y que existen numerosos documentales acerca de lo malo que es el consumo y lo crueles que son estas industrias. Pero me negaba a verlos porque hace más o menos 7 años tuve una enfermedad gástrica que me ha limitado y cambiado mucho mi forma de comer y no quería seguir añadiendo cosas a mi larga lista de "no puedo comer". 

Hace algunas semanas apareció en mi Newsfeed de Facebook un mini vídeo de una vaca y cambió completamente mi perspectiva. Ahora he tomado la decisión de no comer carne ni lácteos. Como huevos a veces, pero trato que sean de patio y "orgánicos". No sé si existe una palabra para esto, seguramente sí. Así que no sé qué soy, sólo sé que estoy tratando de comer más consciente. 

Desde el segundo día pude ver diferencias importantes en mi energía, en mi estado de ánimo y en mi apetito (por supuesto mucha más hambre). Y no creo que está bien o mal llevar el estilo de vida que tiene más sentido para cada uno de nosotros. El surgimiento, tan de moda, de tantos estilos, que incluso cuesta nombrarlos y entenderlos todos, nos sugiere también que cada quien se está apropiando cada vez más de su forma de comer y creo que de eso se trata. No de seguir estrictamente lo que alguien más dice o hace, sino encontrar lo que yo puedo hacer sin que me genere algún conflicto con lo que creo. Incluso hay días que se me antoja darle una mordida de pizza a la pizza de mi novio y lo hago (aunque a él no le parece gracioso). 

Creo que los extremos y las doctrinas inflexibles son dañinos. El consumo excesivo no es bueno para nadie. "Comer bien" es difícil, pero cada vez hay más opciones y no importa lo que nos digan, si se siente bien ¿por qué no? 

Si te interesa encontrar opciones alternativas y haz tenido dificultad escríbeme y cuéntame de tu experiencia, tal vez podemos buscar juntos.