Mi historia con el yoga

¡No, yo no quería probar al principio!

Desde pequeña practiqué deportes, pero usualmente había hecho ejercicios fuertes e intensos. Después de unos meses de hacer crossfit, mi mamá se preocupó que me "volvería loca" por ser tan intenso. Ofreció pagarme mis clases de yoga, pero yo no quería "porque eso era para señoras mayores que no podían hacer nada más". 

Un día se me acercó y me dijo que ya había pagado mi inscripción y mi primer mes en yoga. Que si probaba ir y no me gustaba, no insistiría más, pero si no probaba al menos una vez, no seguiría pagándome mi crossfit. Todavía estaba estudiando (no trabajaba), así que si quería seguir entrenando, tenía que ir. 

Fui a mi primera clase, Hatha. No tenía idea de qué se trataba y por supuesto que quería ser la mejor en cada postura que la maestra nos guiaba. Se suponía que era fácil, ¿no? Mi mamá, de 50 años estaba a la par mía....No logré ni la primera postura. No sabía respirar, así que vi negro y me pasé toda la clase en postura del niño en el suelo, tratando de seguirle el paso a mi mamá, pero no lograba pararme. 

Eso me enganchó completamente. ¿Cómo era posible que, haciendo tan poco aparentemente, estaba haciendo tanto? Inconscientemente sabía que no era a parte física la que me estaba costando, pero agradezco infinitamente que eso fue lo que me enganchó porque no estaba lista para afrontar lo otro. Algunas veces iba hasta dos veces al día.