Confesiones de una maestra: antes quería impresionarte

¿Alguna vez has sentido que tienes que probarle a tu maestra (maestro) de yoga que puedes hacerlo? ¿Corriges la postura cuando camina cerca tuyo o crees que te está viendo? A mí me ha pasado... 

Creo que un maestro es alguien que ha estudiado la práctica, técnicas, teoría, filosofía, anatomía, metodología... pero, sobre todo alguien que ha trabajado en sí mismo, que es curioso de quién es y le gusta compartir, de una manera amorosa y compasiva, los beneficios que ha encontrado en su propia práctica. 

"Un buen maestro es alguien que te dice hacia dónde ver, pero no te dice qué ver" - Alexandra K. Trenfor. 

Yo deposito fácilmente mi confianza completa en mis maestros y "si ellos lo dicen, yo lo hago". Esto me llevó a una gran sorpresa cuando le pregunté a mi maestro qué hacer con una lesión de rodilla que tenía y me respondió que debía darme cuenta si me dolía en la parte de adentro o de afuera de la rodilla y después darme cuenta cómo dolía, para saber qué debía hacer... ¿¡¿¡QUÉ?¡?¡ ¡¡¡YO QUERíA UNA RECETA!!! Una lista detallada de qué hacer y qué no hacer (ejercicios, comida, variaciones para mis posturas). ¿Cómo iba a saber yo qué hacer? Por eso había ido con él en primer lugar, porque él era el que sabía... Hasta que (mucho tiempo después) entendí lo que estaba haciendo; estaba haciendo que me conectara con mi maestro interno, esa voz dentro mío que me decía dónde tenía que ir más profundo y dónde tenía que ir más suave (o ni siquiera tratarlo). Después de todo, él no iba a estar conmigo cada vez que tuviera una lesión. Y ese fue su regalo más grande para mí, decirme dónde ver, pero no lo que debería de ver. 

Me cuesta pensarme como una maestra. Sólo el pensar que alguien espera tanto de mí como yo esperaba de mis maestros me abruma. NO LO SÉ TODO y me confundo mucho más de lo que me gusta admitir. Aprendo nuevas cosas cada día y se me olvidan cosas viejas cada día. No puedo enseñarte qué sentir, no puedo saber qué es lo que pasa dentro tuyo, pero sí puedo decirte hacia dónde puedes ver para tratar de encontrar tus respuestas. 

El hecho de que estés en tu mat es más que suficiente; no estás aquí para probarle nada a nadie. Estoy eternamente agradecida por tener la oportunidad de seguir aprendiendo cada día de los mejores maestros que puedo tener: mis estudiantes. Y quiero aclarar que no estoy aquí para juzgarte, estoy aquí para aprender. 

Y esta es la razón por la que me pienso más como estudiante que como maestra.